Constanza. Que me perdonen los costarricenses por hurtarles su atinado eslogan turístico pero, sin duda, Constanza es “Pura vida”.
Verde, un tanto rural, acogedora, de gente afable y ¡agradablemente fresca!, en fin, un destino perfecto para quien tenga alma aventurera o simplemente quiera, por unos días, “burlarse” del infernal calor que castiga el resto del país.
Encaramada en la Coordillera Central, a unos 1,200 metros sobre el nivel del mar, Constanza presume, durante todo el año, de una temperatura entre 5 y 20 grados Celsius, una verdadera envidia para cualquier mortal que viva fuera de este escenario y, en consecuencia, sude “la gota gorda” en un día a día agotador e hiperactivo.
Cero excusas. ¡Así es! El destino está rumbo al Norte, por lo que para armar las vacaciones de este verano sólo necesita de una agradable compañía, reservar en un buen lugar, (nosotros más adelante le sugerimos uno), un vehículo 4x4 o un autobús, (recuerde que la carretera está en proceso de reparación), atuendo acorde, (no olvide un abrigo), y deseos de vivir. ¿Inversión? bueno, esto dependerá de lo que usted busque, pero, en honor a la verdad, sale meno costoso que un fin de semana en un resort, con otra gran ventaja, puede reservar una cabaña para la familia completa o un grupo de amigos.
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Tierra de las flores
Producto de su agradable clima Constanza es tierra bendita para el cultivo de flores, fresas y vegetales. La industrialización aquí aún se ha asomado poco -una de las quejas de sus moradores-, si embargo, desde el punto de vista turístico esto es lo que marca la diferencia.
Es un pueblo de una gran variedad de paisajes montañosos, grandes invernaderos y variados sembradíos. Aquí el aventurero puede disfrutar de diferentes actividades ecológicas como excursiones a saltos, montanas y reservas naturales.
Este valle es un municipio que, al igual que la hermosa Jarabacoa, pertenece a la provincia de La Vega. Posee cabañas y villas turísticas que ofrecen muy buen servicios, entre éstas Rancho Guaraguao, Rancho Constanza, Villa Alto Cerro, Hotel Vista del Valle. En esta región se encuentran varias de las principales fuentes fluviales del país como el río Nizao, Yuma y Yaque del Norte. Uno de sus grandes atractivos naturales es el Santo de Agua Blanca.
Rancho Guaraguao, buena propuesta
El fin de semana, del 10 al 12 de este mes, un grupo de compañeros de oficio viajamos, junto a nuestras respectivas familias, a Rancho Guaraguao, en Constanza, respondiendo a una invitación de sus ejecutivos. La periodista Miguelina Terrero, de El Nacional, se encargó de organizar el divertido y relajante viaje, que al final hizo prometer futuros reencuentros y “comelonas”.
Marta Quéliz, editora de La Vida, del Listín Diario, se encargó de poner la nota jocosa. Nos pasamos tres días bien agradables y no era para menos, el entorno, el clima, las buenas atenciones y compañía conspiraron para que así fuera.
Este rancho es dueño de un entorno envidiable donde la naturaleza es el elemento más suntuoso. Está ubicado en la montaña Las Neblinas, a dos horas de la capital y compuesto por 26 villas de diferentes estilos: cinco “Palafitos”, con capacidad para dos personas, una “Los Lirios”, para cuatro personas, seis “Campesinas”, para cinco, ocho “Casas Bonitas”, para cuatro personas y seis “Los Pinos”, para siete. Posee una piscina y jacuzzi térmico, área para hacer parrilladas, áreas de juegos, un restaurante (El cazador) y un snack bar,
De la comida ni hablar, aquí se come muy bien y a la carta. Le recomiendo el desayuno dominicano, el chivo guisado o la pasta Alfredo. ¡Ah! no se olvide de pedirle a Daniel, un atento mozo que labora aquí, que le sirva un cafecito hecho en greca o el sabroso y solicitado chocolate con leche, a fin de calentar un poco el cuerpo, mientras observa el hermoso valle. Pero, si usted desea, puede preparar sus alimentos en la cocina de la cabaña. Sus precios oscilan entre RD$2,000 a RD$5000, por noche. En este complejo también hay cabañas privadas, así que no se sorprenda si ve el rostro conocido del pelotero José Rijo, del reputado historiador Frank Moya Pons o del comunicador Deli Herasme, quien posee una cabaña en concreto, de estilo palaciego.







